Al corazòn por el estomago


Si hay algo sobre lo cual todas las culturas del mundo pueden fraternizar es la comida. Desde el inicio de los tiempos el ritual de la comida ha sido precisamente eso, un “ritual” . Los rituales son conjuntos de acciones que están relacionados a creencias, por lo tanto, son acciones especiales, diferentes a las ordinarias, aún cuando se puedan practicar a diario y más de una vez al día. En un principio, nuestros antepasados Latinoamericanos hacían ofrendas de comida a los Dioses de la lluvia, el sol, etc. Consideraban que tenían que regalarles a ellos las mazorcas de maíz más grandes y saludables, las frutas más dulces y los animales más robustos. Esta ofrenda nacía del amor y el agradecimiento hacia los Dioses.

fotoarticolo2Cuando tenía dieciocho años me fui de intercambio a Italia, a vivir en un país que no conocía y con una lengua que no entendía. Me mandaron a una ciudad llamada Potenza, en la Basilicata. Desde el momento en el que llegué me sentí en casa, y empecé a notar las muchas similitudes que hay entre los italianos y los latinos. Mi momento preferido del día era el de la comida, no importaba si estaba lloviendo, si había crisis política en el país, si la madre de familia estaba enojada con el hijo por no pasar el examen en el colegio, en ese momento todo se fundía en un plato perfecto de pasta italiana. Todas las emociones se derretían perfectamente las unas con las otras,formando una salsa formidable, los olores inundaban la casa, la mesa se preparaba y la familia se sentaba a degustar el placer de la comida. Poco a poco hemos dejado de celebrar a la comida como un ritual, se nos ha olvidado lo especial que es el acto de alimentarnos. Nos volvimos fanáticos de la “comida” rápida que no alimenta pero se devora en 5 minutos. Dejamos de dar gracias antes de comer, comemos con el televisor encendido o con el teléfono celular en la mano. A veces ni siquiera nos percatamos del sabor, la textura y la esencia de lo que nos está alimentando.

Fotoarticolo1Somos lo que comemos. Sobre eso no puede haber duda. Nuestra piel se regenera cada 27 días usando literalmente la energía y los nutrientes que nos proveen lo que ingerimos. Es necesario reconectarnos con nuestro sustento, dar las gracias al universo por el regalo de abundancia que nos brinda. Aprovechar la comida como una experiencia de amor, gratitud y de unión. Verla como un momento para compartir con la gente que amamos, para agradecer que tenemos algo que nos sustente, que hay alguien que nos prepara algo con amor para que podamos seguir vivos, y que encima quieren que nos sepa delicioso. No perdamos nuestras costumbres, las traemos en la sangre. No puedo imaginarme a ninguna de nuestras abuelas estando felices viéndonos comer con el celular en la mano sin poder dejar el chat de Facebook para saborear lo que les tomó dos horas cocinar. Re-conectémonos con lo esencial, con lo que de verdad importa, les prometo que no nos vamos a arrepentir.

Maria E. Paiz

Fonti: http://www.majojuncal.com.ar/Umbanda13.htm    

         http://www.uaeh.edu.mx/campus/icshu/revista/revista_num12_10/articulos/Entre%20alimentos.pdf

Note: http://okrecetas.espaciolatino.com/recetas.htm